MARIO

Marta Argota Puebla

Según autores como Eduardo Moyano o el catedrático Sáez Pérez, predomina en la sociedad un atractivo por el mundo urbano. Las personas son conscientes de las incomodidades de las grandes ciudades, como la contaminación o la escasez de zonas verdes. Pero, a pesar de ello, la gente se trasladaba a las grandes urbes buscando más posibilidades de desarrollo personal. Algo así como “el sueño americano”, pero a la española. Pero, en estos momentos las horas que se pasan fuera de los pisos de pocos metros cuadrados, se viven con miedo, debido a la dificultad para evitar las aglomeraciones y la sensación de estrechez propia de una capital.

El centro de Madrid durante la pandemia por Coronavirus, Madrid. Autora: Marta Argota Puebla (R).

Para una parte de la población, las incomodidades de la ciudad se han convertido en un precio demasiado caro a pagar. Un acontecimiento como la aparición de un virus arrasador a nivel mundial ha hecho plantearse a muchos cómo quieren ser felices y cómo quieren vivir. Ha sido el momento de preguntarse ¿si no es ahora, cuándo? Según Idealista, en noviembre de 2020, el 14,8% de las búsquedas de viviendas en su portal fueron en municipios de menos de 5.000 habitantes, mientras que, en enero de 2020, éstas eran del 10,1 %.

Mario Hernández, joven universitario, tomó la decisión en septiembre de 2020 de dejar su residencia en Móstoles y empadronarse en San Martín de La Vega del Alberche, otro de los encantadores pueblos que forman Gredos Norte.

Entrevista a Mario Hernández

Más alumnos en clase

Por otra parte, el curso escolar en el Centro Rural Agrupado Alto Gredos comenzó también con nuevos miembros. Este centro de Educación Infantil y Primaria tiene su sede en Hoyos del Espino y otras dos unidades en Navarredonda de Gredos y San Martin del Pimpollar. 

Mª Nieves Andrés Carbajosa, profesora de Educación Infantil en el centro de Navarredonda de Gredos, asegura que es el año escolar en que más niños hay desde que ella imparte clases en esta escuela.

Cuenta que hay ocho nuevos alumnos del grupo de los más pequeños, de tres años. Apunta que con 18 alumnos en Infantil, este curso han tenido que hacer dos grupos, algo sumamente inusual en el colegio de este pueblo.

Mapa del CRA Alto Gredos

“Eran gente indecisa, que dudaban si venirse o no, y esto les ha dado el empujón que les faltaba”

En definitiva, aunque los censos no lo transmitan, los vecinos de Gredos son más. Esto es lo que opina José Manuel Jiménez, alcalde de Navarredonda de Gredos:

Pregunta: Desde que comenzó la pandemia por Coronavirus, ¿se nota que hay más gente viviendo en Navarredonda de Gredos?

Respuesta: Sí, de hecho se está empadronando bastante gente que estaba un poco indecisa de venirse al pueblo. Ahora tenemos la ventaja de que nos han puesto fibra óptica, y mucha gente de la que ha venido está teletrabajando, y eso ayuda mucho. Otros tienen su trabajo en Madrid, en Valladolid u otras ciudades. Por ejemplo, los últimos que se han empadronado son una pareja y ella es azafata. Han fijado aquí su residencia y cuando tiene que ir a algún viaje se desplaza y luego vuelve. Hemos empadronado a más de cincuenta personas.

P: ¿Qué perfil de gente es la que se ha quedado viviendo en el pueblo?

R: Suele ser gente de mediana edad y algunos jóvenes, calculo que de entre 35 a 50 años. Han venido matrimonios con hijos, con lo cual la escuela también se ha dotado de más alumnos, lo que es positivo porque siempre existe el problema de que cierre si hay pocos niños. Este curso el aumento se ha notado, sobre todo en la guardería, porque la gente se ha venido al pueblo.

Los menos son gente que están jubilados y les da más seguridad sanitaria estar en un sitio como Navarredonda que estar en una gran ciudad.

P: Los censos no han aumentado según los datos del INE de 2020, ¿en qué ha notado usted como alcalde que hay más vecinos? ¿Se ve que hay más casas abiertas?

R: Sí, la última vez que repartimos mascarillas fueron 500 y tuve que pedir 35 más. Hay que tener en cuenta que por un lado está la gente que está empadronada, y por otro los que están viviendo aquí aunque no estén empadronados.

Además, si llega una persona, yo la empadrono automáticamente, pero desde que se traslada ese dato hasta que se corrige en el censo pasa un tiempo.

P: ¿Ve como algo positivo la llegada de nuevos vecinos? ¿Cree que los que han llegado se van a quedar o que van a irse cuando la situación sanitaria mejore?

R: No, porque como decía al principio, eran gente indecisa, que dudaban si venirse o no y esto les ha dado el empujón que les faltaba. Algo de población, aunque sea muy poca, seguramente perdamos, pero la gran mayoría van a seguir aquí en el pueblo.

P: ¿Entonces cree que esto puede ser un cambio de mentalidad en el tipo de vida que busca la gente?

R: Yo creo que sí, porque una de las grandes diferencias de vivir en un pueblo a vivir en un centro urbano es que aquí hay otro estilo de vida totalmente distinto, y la gente está un poco harta de sitios como Madrid, que si no es ya un caos, está cerca de serlo. Eso aquí no pasa, por ejemplo, veo chavales por la calle, que tendrán 8 o 9 años y aquí pueden andar tranquilamente por todo el pueblo porque hay una total tranquilidad por parte de los padres.

El Coronavirus tiene sus desventajas, eso es evidente, pero está ayudando al mundo rural. Ha quedado claro, aunque con un tema un poco desagradable, que cuando la gente ha tenido la ocasión ha vuelto al pueblo.

El teletrabajo, una nueva opción para vivir en el pueblo

Como señalaba José Manuel, para que estos nuevos vecinos pudieran trasladarse a los pueblos, fue fundamental el teletrabajo. Tras las vacaciones de verano y ante la insistencia del virus en no marcharse, muchas empresas continuaron apostando por que sus empleados trabajasen en remoto.

Es fundamental que haya empleo en las zonas rurales para que los nuevos vecinos se queden definitivamente. El teletrabajo abre una puerta a una gran cantidad de posibilidades laborales nuevas en los pueblos.

Volver al origen

Sin embargo, tampoco hay que olvidar las principales actividades que generan puestos de trabajo en estas zonas. En Gredos Norte, la ganadería, la agricultura y el turismo rural son la base económica.

Algunos de los que se han trasladado a estos pueblos, lo hicieron para dedicarse a los sectores tradicionales. Es el caso de Juan González, que aparcó sus estudios de Economía en la Universidad Autónoma de Madrid, para mudarse a Hoyos de Miguel Muñoz, el pueblo de su abuelo. Ahora estudia Ganadería y Asistencia en Bienestar Animal y cuenta cómo ha sido el cambio:

El Coronavirus obliga a crear nuevas formas de ocio

Por otra parte, la pandemia también ha traído nuevas opciones culturales a Gredos, como han sido las iniciativas de la Asociación Cultural de Hoyos del Espino, ACHE.

Teniendo en cuenta que en estos municipios, así como en la mayoría de zonas rurales, el tiempo libre se disfruta principalmente con actividades al aire libre, el confinamiento supuso un grave impedimento para tener algo de ocio.

ACHE se creó el pasado agosto con la intención de ofrecer a los vecinos actividades culturales intergeneracionales. Su primera misión para que el Coronavirus no acabase con la diversión en Hoyos del Espino, fue la celebración virtual de las fiestas patronales de septiembre. Posteriormente, desarrollaron numerosos talleres y conferencias de manera online, uniendo mediante una pantalla a gente de todas las edades.

Ante la buena acogida que ha tenido, ahora buscan ampliar los horizontes a todo Gredos Norte, mediante la colaboración de las asociaciones culturales de los distintos pueblos.

A pesar de lo bueno de la versión virtual de todos estos eventos, esperan poder celebrarlos pronto en persona y en las calles. Sin embargo, la experiencia ha servido para encontrar opciones de ocio y cultura muy útiles en los fríos inviernos de la Sierra de Gredos, en los que lo más apetecible es el calor del hogar. También es una nueva alternativa para las personas con problemas de movilidad, como ancianos, algo a tener en cuenta en poblaciones tan envejecidas.