Los problemas que sufren estos lugares, un tanto olvidados, son producto y, al mismo tiempo causa de la despoblación. El resultado es que algunos servicios básicos que en las grandes ciudades no plantean ningún inconveniente, se tornan difíciles de prestar en los pueblos, por no ser rentables económicamente.
Sobre ello habla Verónica Gonzalo, que en marzo de 2020 decidió mudarse junto a sus dos hijos y su marido al pueblo donde pasaba los veranos de su infancia, Navalsauz, una pedanía de San Martín del Pimpollar.
Entrevista a Verónica Gonzalo
Si el cliente no va a la tienda, la tienda va al cliente
Si un madrileño o un barcelonés se da cuenta de que no tiene azúcar suficiente para el postre que iba a preparar esa tarde, puede acercarse a cualquier supermercado de los que haya cerca de su casa, que seguro, será más de uno.
Sin embargo, en pueblos como los de la Sierra de Gredos no es tan fácil. La mayoría de estos municipios ya no tienen comercios, pocos conservan la panadería y algunos no han logrado salvar ningún bar.
A estas localidades, desde la comida hasta las pilas, pasando por el papel higiénico, llegan en camiones que pasan alguna vez a la semana, avisando a los vecinos con sus inconfundibles cláxones.
También son habituales los mercadillos, que se celebran un día concreto de la semana en algunos pueblos como Navarredonda de Gredos, Hoyos del Espino o San Martín de La Vega del Alberche. Ese día acuden varios comerciantes y crean algo parecido a un supermercado en las plazas o calles. Pocos conservan alguna pequeña tienda de alimentación.
Camión de venta ambulante, San Martín de la Vega del Alberche. Autora: Marta Argota Puebla (R).
Las farmacias rurales, en peligro de extinción
Otra gran víctima del despoblamiento son las farmacias rurales. Desde 2019, la provincia de Ávila ha visto cerrar dos de ellas, ambas en Gredos. Primero fue la de San Martín del Pimpollar y, después, la de San Martín de La Vega del Alberche.
Mª Luisa Hernández tuvo que echar el cierre en su farmacia de San Martín del Pimpollar, sabiendo que lo hacía, probablemente, para siempre. La pérdida de población hacía imposible compensar las pérdidas con las ganancias.
Con un gran coste emocional, se trasladó a Hoyos del Espino, aprovechando la ocasión que se le presentaba para quedarse en Gredos. “Esta es mi casa y no quiero irme”, asegura ella.
La llegada de estos nuevos vecinos es una buena noticia para los negocios que aguantan y los empresarios que se empeñan en continuar en estos pueblos. Este fenómeno ha hecho un poco menos complicada una época difícil económicamente para todos.
Un paisaje cada vez menos blanco
A pesar de que la Agenda Digital Europea marcaba como objetivo para el año 2020 que todos los ciudadanos de la Unión Europea tuviesen acceso a Internet a velocidades muy superiores a 30 Mbps, ésto está lejos de lograrse.
El medio rural está plagado de municipios que no tienen acceso a conexión a Internet de calidad, denominados zonas blancas o grises NGA. Esto sucede porque a los grandes operadores no les es rentable económicamente invertir en la infraestructura necesaria, teniendo en cuenta el bajo número de potenciales clientes.
Los avances en los últimos años han hecho posible mejoras en la vida y economía de la gente en los pueblos, así como el teletrabajo en este último periodo. La banda ancha llega hoy hasta el 94% de la población en España.
Sin embargo, no hay que olvidar que del total de ciudadanos españoles, muy pocos ocupan el amplio espacio rural, por lo que se traduce, todavía, en demasiados hogares del campo sin dicha conexión.
Empresas como Movistar aseguran que en 2024, los lugares que tengan ADSL, que tampoco son muchas poblaciones rurales, tendrán fibra óptica. Pero, paralelamente, el servicio que prestan ahora, mayoritariamente por 4G, es deficiente. Vecinos de localidades de la Sierra de Gredos, como Navadijos, se quejan de que las inclemencias del tiempo hacen que el servicio falle frecuentemente. La falta de rapidez de la asistencia técnica afecta en sus trabajos.
En Gredos Norte, Hoyos de Miguel Muñoz, Navadijos, Cepeda la Mora, Garganta del Villar y San Martín de la Vega del Alberche, son zonas blancas. Sin embargo, a San Martín del Pimpollar, Navarredonda de Gredos y Hoyos del Espino ya ha llegado la fibra óptica. “Pronto llegará a toda la zona”, augura Carlos Martín, alcalde de San Martín del Pimpollar. Parece que está cerca el momento en que el paisaje de Gredos solo se tiña de blanco por sus característicos inviernos nevados.
Los políticos intentan dar con la clave
Para poner fin definitivamente a la brecha entre el campo y la ciudad, los gobernantes han probado diversas soluciones. Mediante políticas públicas se han efectuado grandes inversiones en infraestructuras y equipamientos, con un importante protagonismo de los fondos europeos. También, las instituciones más cercanas a la gente, como ayuntamientos, diputaciones o comunidades autónomas, han tenido un papel significativo en el aproximamiento de los servicios del estado de bienestar a las pequeñas poblaciones rurales.
La evolución de los esfuerzos políticos en España en este sentido se ha desarrollado de esta forma:
La unión hace la fuerza
Parece que la colaboración entre las Administraciones de los diferentes niveles, así como de diferentes signos políticos, es necesaria para atajar las dificultades que se presentan en el medio rural.
Ejemplo de ello es la Declaración de Gredos por la Repoblación y el Emprendimiento en el medio rural, firmada en enero de 2020, en el contexto de la Conferencia por la Despoblación. En ella participaron representantes de los gobiernos autonómicos, de las diputaciones y alcaldes de diferentes municipios. Sucedió en un escenario tan cargado de significado como es el Salón de Ponentes del Parador Nacional de Gredos. Años atrás, en este lugar los siete padres de la Constitución aparcaron sus diferencias ideológicas por el bien de los ciudadanos. Se espera que esto sea la antesala de un pacto de Estado.
Solucionar el problema desde dentro
Por otra parte, las iniciativas locales han tenido un papel muy significativo en el desarrollo de algunas zonas. Este es el propósito de la Asociación de Empresarios de Turismo del Norte de Gredos (ASENORG), que nació en 2009, uniendo a los empresarios del sector turístico y del pequeño comercio. Su objetivo es atraer población, así como crear puestos de trabajo, apoyándose en valores como la sostenibilidad medioambiental y la participación de los vecinos.
Para ello, cada año realizan proyectos dirigidos a poner en valor el patrimonio natural, cultural y gastronómico de la zona. El Festival del Piorno en Flor es una muestra de ello, que se lleva celebrando desde 2011, con concursos de decoración, demostraciones de usos tradicionales de la planta protagonista y otras actividades. Desde la primavera pasada, la primera en pandemia, han tenido que pasarse al formato online. La experiencia se vive de otra manera, pero persigue los mismos objetivos que siempre. Lo que pretenden es crear un sentido de pertenencia a la zona y promocionar la imagen de Gredos, tal y como cuenta Esther Sánchez, responsable de comunicación de la asociación:
Una nueva esperanza
Sin duda, todas las desventajas que puedan sufrir los pobladores rurales han de ser solventadas por los poderes públicos porque todos los ciudadanos tienen derecho a ello, pero no erradicarán la despoblación.
La razón por la que parece imposible acabar con esta enfermedad es una cuestión cultural, que ahora está cambiando. El tradicional discurso, que situaba al campo como símbolo de atraso y a la ciudad como bandera de la modernidad, impulsaba a los jóvenes a dejar atrás su tierra de origen para empezar una nueva vida en la urbe.
Sin embargo, algunos expertos como Eduardo Moyano afirman que esa teoría ha caducado. Gracias al Coronavirus, otros relatos han tomado fuerza, por el papel que ha tenido el campo en el abastecimiento alimentario de la población durante la pandemia, o la experiencia del confinamiento. Éstos han posicionado al mundo rural como un pequeño paraíso ante la posibilidad de que esta situación se repita en el futuro.
Lejos de estar vacía, la España rural está más llena que nunca, de calidad de vida, de oportunidades, de belleza cultural y natural, y de grandes personas.